Κυριακή, 1 Φεβρουαρίου 2015

Πραξικόπημα υπό εξέλιξη στη Βενεζουέλα καθώς οι Έλληνες πανηγυρίζουν για στήριξη φιλάνθρωπου Ομπάμα;


https://www.stratfor.com/analysis/analytic-guidance-considering-coup-venezuela

http://www.theguardian.com/world/2015/jan/16/venezuela-struggle-streets-inflation-shortages-oil-slump

https://cubainsidetheworld.wordpress.com/2015/01/21/president-correa-economic-war-in-venezuela-echoes-chile-coup/

https://willyloman.wordpress.com/2015/02/01/venezuela-coup-in-real-time/

Στο αρχείο του LR:
Τα τρία "μέτωπα"
Δολοφονία της Gisella Rubillar
Τα νεαρά βλαστάρια της αντίδρασης
Νεοναζί "αναρχικοί"
Η Βενεζουέλα, η ευρωνατοϊκή εμπροσθοφυλακή και ο καλός στρατιώτης Σλαβόι
Προσπάθεια αποσταθεροποίησης, 2014
Απέλαση τριών Αμερικανών

15 σχόλια:

  1. Δυστυχώς, το άρθρο της Eva Golinger, που είναι και το πιο πρόσφατο, δεν εμφανίζεται ολόκληρο στο σάιτ willy loman στον υπολογιστή μου, ενώ το δικό της σάιτ δεν φορτώνει καθόλου.

    Εντόπισα αποψινή ισπανική εκδοχή στο Russia Today και την παραθέτω:

    enezuela: Golpe en tiempo real
    Publicado: 1 feb 2015 16:10 GMT | Última actualización: 1 feb 2015 16:10 GMT

    Eva Golinger
    Hay un golpe de Estado en marcha en Venezuela. Las piezas están cayendo en su lugar como una mala película de la CIA. A cada paso un nuevo traidor se revela, una traición nace, llena de promesas para entregar la papa caliente que justifique lo injustificable. Las infiltraciones aumentan, los rumores circulan como reguero de pólvora, y la mentalidad de pánico amenaza con superar la lógica. Titulares en los medios gritan peligro, crisis y derrota inminente, mientras que los sospechosos de siempre declaran la guerra encubierta contra un pueblo cuyo único delito es ser guardián de la mayor mina de oro negro en el mundo.

    Esta semana, mientras el ‘The New York Times’ publicó una editorial desacreditando y ridiculizando el presidente venezolano Nicolás Maduro, calificándolo "errático y despótico" ("El señor Maduro en su laberinto", NYT 26 de enero 2015), un periódico en el otro lado del Atlántico acusó al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Diosdado Cabello, la figura política más destacada del país después de Maduro, de ser un capo del narcotráfico ("El jefe de seguridad del número dos chavista deserta a EE.UU. y le acusa de narcotráfico", ABC.es 27 de enero 2015). Las acusaciones vienen de un ex oficial de la Guardia de Honor presidencial de Venezuela, Leasmy Salazar, quien sirvió bajo el presidente Chávez y fue captado por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), ahora convirtiéndose en el nuevo "niño de oro" en la guerra de Washington contra Venezuela.

    Dos días después, ‘The New York Times’ publicó un artículo de primera plana atacando a la economía y la industria petrolera venezolana, y prediciendo su caída ("Escasez y largas filas en Venezuela tras caída del petróleo", 29 de enero de 2015, ‘The New York Times’). Obvias omisiones del artículo incluyeron mención de los cientos de toneladas de alimentos y otros productos de consumo que han sido acaparados o vendidos como contrabando por los distribuidores privados y empresas, con el fin de crear escasez, pánico, descontento con el Gobierno y de justificar la especulación de los precios inflados. Además, el artículo se niega a mencionar las medidas e iniciativas en curso implementadas por el Gobierno para superar las dificultades económicas.



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    1. Al mismo tiempo, un titular sensacionalista, absurdo y engañoso fue publicado en varios diarios estadounidenses, en forma impresa y en línea, que vincula a Venezuela a las armas nucleares y un plan para bombardear la ciudad de Nueva York ("Encarcelado científico en Estados Unidos por tratar de ayudar a Venezuela a construir bombas", 30 de enero, 2015, NPR). Mientras que el titular hace a los lectores creer que Venezuela estuvo directamente involucrada en un plan terrorista contra EE.UU., el texto del artículo deja claro que no hay ninguna participación venezolana en el suceso. Toda la farsa era una trampa creada por el FBI, cuyos agentes pretendieron ser funcionarios venezolanos para capturar a un científico nuclear que una vez trabajó en el laboratorio de Los Álamos y no tenía ninguna conexión con Venezuela.

      Ese mismo día, la portavoz del Departamento de Estado, Jan Psaki, condenó la supuesta "criminalización de la disidencia política" en Venezuela, al ser consultado por un periodista acerca de la llegada del fugitivo general venezolano Antonio Rivero a Nueva York para pedir el apoyo del Comité de Trabajo de Naciones Unidas sobre la detención arbitraria. Rivero huyó de una orden de arresto en Venezuela después de su participación en protestas antigubernamentales violentas que causaron la muerte de más de 40 personas, en su mayoría partidarios del Gobierno y las fuerzas de seguridad del Estado, en febrero pasado. Su llegada a EE.UU. coincidió con Salazar, evidenciando un esfuerzo coordinado para debilitar a las Fuerzas Armadas de Venezuela, exponiendo públicamente a dos oficiales militares de alto perfil –ambos vinculados a Chávez- que se han volteado en contra de su Gobierno y están buscando activamente la intervención extranjera contra su propio país.

      Estos ejemplos son sólo una parte de la creciente y sistemática cobertura negativa y distorsionada de la situación en Venezuela en los medios de comunicación estadounidenses, pintando una imagen exageradamente sombría de la situación actual del país y retratando al Gobierno como incompetente, dictatorial y criminal. Si bien este tipo de campaña mediática coordinada contra Venezuela no es nueva -los medios de comunicación constantemente proyectaron al presidente Hugo Chávez, elegido cuatro veces por una mayoría abrumadora, como un dictador tiránico que destruía al país– sin duda evidencia que se está intensificando claramente a un ritmo acelerado.

      ‘The New York Times’ tiene una historia vergonzosa cuando se trata de Venezuela. El Consejo Editorial aplaudió felizmente el violento golpe de Estado en abril de 2002 que derrocó al presidente Chávez y resultó en la muerte de más de 100 personas. Cuando Chávez regresó al poder dos días después, gracias a sus millones de seguidores y las Fuerzas Armadas leales, el ‘Times’ no se retractó por su error anterior, sino que con arrogancia imploró a Chávez a "gobernar responsablemente", alegando que él era el responsable por el golpe. Pero el hecho de que el ‘Times’ ha comenzado una persistente campaña directa contra el actual Gobierno de Venezuela, con artículos distorsionados y claramente agresivos -editoriales, blogs, opinión y noticias- indica que Washington ha colocado a Venezuela en la vía rápida del “cambio de régimen”.

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    2. El momento de la llegada de Leamsy Salazar en Washington como un presunto colaborador de la DEA, y su exposición pública, no es casual. Este mes de febrero se cumple un año desde que las protestas antigubernamentales violentamente trataron de forzar la renuncia del presidente Maduro, y grupos de la oposición están actualmente tratando de ganar impulso para volver a encender las manifestaciones. Los líderes de las protestas, Leopoldo López y María Corina Machado, han sido elogiados por el ‘The New York Times’ como "luchadores por la libertad", "verdaderos demócratas", y el ‘Times’ se refirió recientemente a Machado como "una inspiración". Incluso el presidente Obama pidió la liberación de López (fue detenido y está siendo juzgado por su papel en los levantamientos violentos) durante un discurso el pasado septiembre en un evento en las Naciones Unidas. Estas voces influyentes deliberadamente omiten la participación de López y Machado en actos violentos, antidemocráticos e incluso criminales. Ambos participaron en el golpe de 2002 contra Chávez. Ambos han recibido ilegalmente fondos extranjeros para actividades políticas para derrocar a su Gobierno, y ambos lideraron las protestas mortales contra Maduro el año pasado, pidiendo públicamente su derrocamiento por vías ilegales.

      La utilización de una figura como Salazar, que era conocido como alguien cercano a Chávez y uno de sus leales guardias, como una fuerza para desacreditar y atacar al Gobierno y sus líderes es una táctica de inteligencia de escuela vieja, y muy eficaz. Infiltrar, reclutar, y neutralizar al adversario desde dentro o a través de uno de los suyos -una dolorosa, chocante traición, que crea desconfianza y miedo entre las filas-. Aunque no ha surgido evidencia para respaldar las acusaciones escandalosas de Salazar contra Diosdado Cabello, el titular en los medios sirve para hacer una historia sensacional y crea otra mancha contra Venezuela en la opinión pública. También causa un gran revuelo entre los militares venezolanos y puede dar lugar a nuevas traiciones de oficiales que podrían apoyar un golpe de Estado contra el Gobierno. Las acusaciones infundadas de Salazar también apuntan a neutralizar una de las más poderosas figuras políticas del chavismo, y tratan de crear divisiones internas, intriga y desconfianza.

      Las tácticas más eficaces que el FBI usó contra el Partido de las Panteras Negras y otros movimientos radicales que luchaban por cambios profundos en Estados Unidos, fueron la infiltración, la coerción y la guerra psicológica. Infiltrar agentes en esas organizaciones, o captarlas desde adentro, que luego fueron capaces de obtener acceso y confianza a los más altos niveles, ayudó a destruir esos movimientos desde adentro, desglosándolos psicológicamente y neutralizándolos políticamente. Estas tácticas y estrategias encubiertas fueron exhaustivamente documentadas y evidenciadas en documentos del Gobierno estadounidense obtenidos a través de la Ley de Acceso a la Información (FOIA) y publicados en el excelente libro de Ward Churchill y Jim Vander Wall ‘Agentes de Represión: las guerras secretas del FBI contra las Panteras Negras y el Movimiento indio Americano’ (South End Press, 1990).

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    3. Venezuela está sufriendo de la caída repentina y dramática de los precios del petróleo. Su economía dependiente del petróleo ha sido afectada fuertemente y el Gobierno está tomando medidas para reorganizar el presupuesto y garantizar el acceso a bienes y servicios básicos, pero la gente todavía está experimentando dificultades. A diferencia de la representación triste en ‘The New York Times’, los venezolanos no se mueren de hambre, no están sin hogar o sufriendo del desempleo masivo, como Grecia y España han experimentado bajo las políticas de austeridad. A pesar de ciertas carencias -algunas causadas por los controles de divisas y otras por acaparamiento, sabotaje o contrabando- 95% de los venezolanos consumen tres comidas al día, una cantidad que se ha duplicado desde la década de los noventa. La tasa de desempleo no llega al 6% y la vivienda está subvencionada por el Estado.

      Sin embargo, hacer a la economía venezolana “gritar” es sin duda una estrategia ejecutada por intereses extranjeros y sus contrapartes venezolanos, y es muy eficaz. Mientras la escasez continúa y el acceso a los dólares se vuelve cada vez más difícil, el caos y el pánico aumentan. Este descontento social está capitalizado por agencias de Estados Unidos y las fuerzas antigubernamentales en Venezuela que presionan por un cambio de régimen. Una estrategia muy similar fue utilizada en Chile para derrocar al presidente socialista Salvador Allende. Primero destruyeron la economía, produciendo descontento social, y luego los militares se activaron para derrocar a Allende, apoyados por Washington en cada etapa. Para que no olvidemos el resultado: una brutal dictadura encabezada por el general Augusto Pinochet que torturó, asesinó, desapareció y obligó al exilio a decenas de miles de personas. No es exactamente un modelo para replicar.

      Este año, el presidente Obama aprobó un fondo especial del Departamento de Estado de 5 millones de dólares para apoyar a los grupos antigubernamentales en Venezuela. Además, la Fundación Nacional para la Democracia (NED) financia grupos de la oposición venezolana con más de 1,2 millones de dólares y apoya a los esfuerzos para socavar el Gobierno de Maduro. No hay duda de que millones de dólares más para el cambio de régimen en Venezuela están siendo canalizados a través de otros mecanismos que no están sujetos al escrutinio público.

      El presidente Maduro ha denunciado estos continuos ataques contra su Gobierno y ha pedido directamente al presidente Obama que cese los esfuerzos para hacer daño a Venezuela. Recientemente, los 33 países de América Latina y el Caribe, miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), expresaron públicamente su apoyo a Maduro y condenaron la injerencia norteamericana en curso en Venezuela. América Latina rechaza firmemente cualquier intento de erosionar la democracia en la región y no avalará otro golpe de Estado en la región. Es hora de que Washington escuche al hemisferio y deje de emplear las mismas tácticas sucias contra sus vecinos.
      http://actualidad.rt.com/opinion/eva_golinger/165149-venezuela-golpe-tiempo-real

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    4. Venezuela: Coup in Real Time
      February 1, 2015
      By Eva Golinger

      There is a coup underway in Venezuela. The pieces are all falling into place like a bad CIA movie. At every turn a new traitor is revealed, a betrayal is born, full of promises to reveal the smoking gun that will justify the unjustifiable. Infiltrations are rampant, rumors spread like wildfire, and the panic mentality threatens to overcome logic. Headlines scream danger, crisis and imminent demise, while the usual suspects declare covert war on a people whose only crime is being gatekeeper to the largest pot of black gold in the world.

      This week, as the New York Times showcased an editorial degrading and ridiculing Venezuelan President Maduro, labeling him “erratic and despotic” (“Mr. Maduro in his Labyrinth”, NYT January 26, 2015), another newspaper across the Atlantic headlined a hack piece accusing the President of Venezuela’s National Assembly, Diosdado Cabello, and the most powerful political figure in the country after Maduro, of being a narcotics kingpin (“The head of security of the number two Chavista defects to the U.S. and accuses him of drug trafficking”, ABC, January 27, 2015). The accusations stem from a former Venezuelan presidential guard officer, Leasmy Salazar, who served under President Chavez and was recruited by the U.S. Drug Enforcement Agency (DEA), now becoming the new “golden child” in Washington’s war on Venezuela.

      Two days later, the New York Times ran a front-page piece shaming the Venezuelan economy and oil industry, and predicting its downfall (“Oil Cash Waning, Venezuelan Shelves Lie Bare”, Jan. 29, 2015, NYT). Blaring omissions from the article include mention of the hundreds of tons of food and other consumer products that have been hoarded or sold as contraband by private distributors and businesses in order to create shortages, panic, discontent with the government and justify outrageous price hikes. Further, multiple ongoing measures taken by the government to overcome the economic difficulties were barely mentioned and completed disregarded.

      Simultaneously, an absurdly sensationalist and misleading headline ran in several U.S. papers, in print and online, linking Venezuela to nuclear weapons and a plan to bomb New York City (“U.S. Scientist Jailed for Trying to Help Venezuela Build Bombs”, Jan. 30, 2015, NPR). While the headline leads readers to believe Venezuela was directly involved in a terrorist plan against the U.S., the actual text of the article makes clear that no Venezuelans were involved at all. The whole charade was an entrapment set up by the FBI, whose officers posed as Venezuelan officials to capture a disgruntled nuclear physicist who once worked at Los Alamos and had no Venezuela connection.

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    5. That same day, State Department spokeswoman Jan Psaki condemned the alleged “criminalization of political dissent” in Venezuela, when asked by a reporter about fugitive Venezuelan general Antonio Rivero’s arrival in New York to plea for support from the United Nations Working Committee on Arbitrary Detention. Rivero fled an arrest warrant in Venezuela after his involvement in violent anti-government protests that lead to the deaths of over 40 people, mainly government supporters and state security forces, last February. His arrival in the U.S. coincided with Salazar’s, evidencing a coordinated effort to debilitate Venezuela’s Armed Forces by publicly showcasing two high profile military officers – both former Chavez loyalists - that have been turned against their government and are actively seeking foreign intervention against their own country.

      These examples are just a snapshot of increasing, systematic negative and distorted coverage of Venezuelan affairs in U.S. media, painting an exaggeratedly dismal picture of the country’s current situation and portraying the government as incompetent, dictatorial and criminal. While this type of coordinated media campaign against Venezuela is not new – media consistently portrayed former Venezuelan President Hugo Chavez, elected president four times by overwhelming majorities, as a tyrannical dictator destroying the country – it is clearly intensifying at a rapid, and concerning, pace.

      The New York Times has a shameful history when it comes to Venezuela. The Editorial Board blissfully applauded the violent coup d’etat in April 2002 that ousted President Chavez and resulted in the death of over 100 civilians. When Chavez was returned to power by his millions of supporters and loyal Armed Forces two days later, the Times didn’t recant it’s previous blunder, rather it arrogantly implored Chavez to “govern responsibly”, claiming he had brought the coup on himself. But the fact that the Times has now begun a persistent, direct campaign against the Venezuelan government with one-sided, distorted and clearly aggressive articles – editorials, blogs, opinion, and news – indicates that Washington has placed Venezuela on the regime change fast track.

      The timing of Leamsy Salazar’s arrival in Washington as an alleged DEA collaborator, and his public exposure, is not coincidental. This February marks one year since anti-government protests violently tried to force President Maduro’s resignation, and opposition groups are currently trying to gain momentum to reignite demonstrations. The leaders of the protests, Leopoldo López and María Corina Machado, have both been lauded by The New York Times and other ‘respected’ outlets as “freedom fighters”, “true democrats”, and as the Times recently referred to Machado, “an inspiring challenger”. Even President Obama called for Lopez’s release from prison (he was detained and is on trial for his role in the violent uprisings) during a speech last September at an event in the United Nations. These influential voices willfully omit Lopez’s and Machado’s involvement and leadership of violent, undemocratic and even criminal acts. Both were involved in the 2002 coup against Chavez. Both have illegally received foreign funding for political activities slated to overthrow their government, and both led the lethal protests against Maduro last year, publicly calling for his ouster through illegal means.

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    6. The utilization of a figure such as Salazar who was known to anyone close to Chavez as one of his loyal guards, as a force to discredit and attack the government and its leaders is an old-school intelligence tactic, and a very effective one. Infiltrate, recruit, and neutralize the adversary from within or by one of its own – a painful, shocking betrayal that creates distrust and fear amongst the ranks. While no evidence has surfaced to back Salazar’s outrageous claims against Diosdado Cabello, the headline makes for a sensational story and another mark against Venezuela in public opinion. It also caused a stir within the Venezuelan military and may result in further betrayals from officers who could support a coup against the government. Salazar’s unsubstantiated allegations also aim at neutralizing one of Venezuela’s most powerful political figures, and attempt to create internal divisions, intrigue and distrust.

      The most effective tactics the FBI used against the Black Panther Party and other radical movements for change in the United States were infiltration, coercion and psychological warfare. By inserting agents into these organizations, or recruiting from within, that were able to gain access and trust at the highest levels, the FBI was able to destroy these movements from the inside, breaking them down psychologically and neutralizing them politically. These clandestine tactics and strategies are thoroughly documented and evidenced in FBI and other US government documents obtained through the Freedom of Information Act (FOIA) and published in in Ward Churchill and Jim Vander Wall’s excellent book, “Agents of Repression: The FBI’s Secret Wars Against the Black Panther Party and the American Indian Movement” (South End Press, 1990).

      Venezuela is suffering from the sudden and dramatic plummet in oil prices. The country’s oil-dependent economy has severely contracted and the government is taking measures to reorganize the budget and guarantee access to basic services and goods, but people are still experiencing difficulties. Unlike the dismal portrayal in The New York Times, Venezuelans are not starving, homeless or suffering from mass unemployment, as countries such as Greece and Spain have experienced under austerity policies. Despite certain shortages – some caused by currency controls and others by intentional hoarding, sabotage or contraband – 95% of Venezuelans consume three meals per day, an amount that has doubled since the 1990s. The unemployment rate is under 6% and housing is subsidized by the state.

      Nevertheless, making Venezuela’s economy scream is without a doubt a rapidly intensifying strategy executed by foreign interests and their Venezuelan counterparts, and it’s very effective. As shortages continue and access to dollars become increasingly difficult, chaos and panic ensue. This social discontent is capitalized on by U.S. agencies and anti-government forces in Venezuela pushing for regime change. A very similar strategy was used in Chile to overthrow socialist President Salvador Allende. First the economy was destroyed, then mass discontent grew and the military moved to oust Allende, backed by Washington at every stage. Lest we forget the result: a brutal dictatorship led by General Augusto Pinochet that tortured, assassinated, disappeared and forced into exile tens of thousands of people. Not exactly a model to replicate.

      This year President Obama approved a special State Department fund of $5 million to support anti-government groups in Venezuela. Additionally, the congressionally-funded National Endowment for Democracy is financing Venezuelan opposition groups with over $1.2 million and aiding efforts to undermine Maduro’s government. There is little doubt that millions more for regime change in Venezuela are being funneled through other channels that are not subject to public scrutiny.

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    7. President Maduro has denounced these ongoing attacks against his government and has directly called on President Obama to cease efforts to harm Venezuela. Recently, all 33 Latin American and Caribbean nations, members of the Community of Latin American and Caribbean States (CELAC), publicly expressed support for Maduro and condemned ongoing U.S. interference in Venezuela. Latin America firmly rejects any attempts to erode democracy in the region and will not stand for another US-backed coup. It’s time Washington listen to the hemisphere and stop employing the same dirty tactics against its neighbors.

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  2. Σημερινό επίσης:

    "Ο Ομπάμα παραδέχεται ρόλο των ΗΠΑ στο πραξικόπημα στην Ουκρανία"
    http://sputniknews.com/europe/20150201/1017625288.html

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    1. Ναι, αλλά εμάς θα μας στηρίξουν.

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  3. Η Eva Golinger ειναι η πιο ενημερωμένη για την κατάσταση στη Βενεζουέλα και με τεράστια προσφορά στο ξεσκέπασμα της αμερικανικής επέμβασης στη χώρα.

    αν κάποιος γνωρίζει κάτι, αυτός ειναι η E. G.

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  4. Έλεγα να διαφωνήσω με την απόδοση "Πραξικόπημα υπό εξέλιξη" αλλά το stratfor λέει χωρίς να μπορούμε να το αναδημοσιεύσουμε αυτούσιο πως δεν μπορεί να γυρίσει στην Βενεζουέλα ο Μαδούρος!

    A recent Stratfor Global Intelligence report titled “Analytic Guidance: Considering a Coup in Venezuela” said that the current food crisis in the country, coupled with the collapse of oil revenues, have set sitting President Maduro up for a fall. Maduro has had trouble reining in the various Chavista factions, some of whom may be maneuvering to depose him.

    “Given the critical economic situation, it is possible that members of government are planning extreme measures,” Stratfor said.

    The report cites units of the armed forces, as well as paramilitary groups as potential conspirators against Maduro, without which a coup would be virtually impossible.

    Those calling for Maduro’s resignation have indicated that the president is unable to solve the serious problems of shortages. Current food scarcity has meant that citizens are spending more than eight hours outside supermarkets queuing up to buy what little is available.

    Maduro is presently out of the country, on an international fundraising tour to China, Russia, and Iran. With him are his immediate family, along with Defense Minister Vladimir Padrino López. Maduro has not said when he will return.

    According to information from Stratfor sources, military commanders and auxiliary security forces, known as “colectivos,” aim to coordinate with the deputies of the ruling United Socialist Party of Venezuela to “prevent Maduro from resuming power once he returns to the country.”

    The growing rumors of a coup shed further light on the scathing public letter from the Venezuelan Conference of Catholic Bishops released on Monday. The letter accuses the Maduro government of totalitarian oppression of citizens and widespread violations of human rights. At the same time, the bishops also call for “sincere, effective dialogue” as “the road to achieve the necessary consultation and solve the serious problems of the country.”

    Despite being severely critical of the government, the document rejects the use of violence to achieve social, political, and economic change. “The political forces and the Venezuelan people in general must reject all forms of violence,” the bishops said.

    “If we act with the weapon of non-violence, we can rebuild the social life, the constitutional order and the internal peace of the Republic,” they said.

    Similarly, in his yearly address to the Vatican Diplomatic Corps this week, Pope Francis mentioned Venezuela by name, saying he encouraged “the initiatives aimed at reestablishing harmony in the political and social life” of the country."

    Για όποιον θέλει ας κοιτάξει μία έκθεση για ένα παλιότερο πραξικόπημα που έγινε στην Βενεζουέλα το 2002: http://venezuelanalysis.com/files/best_of_coup_coverage.pdf

    Ως Τσιριζαίος θα ήθελα να εκφράσω στον σύντροφο Μαδούρο την επίπληξη: "Είχατε πάνω από ΔΕΚΑ χρόνια για υλοποίηση ΣΤΑΔΙΩΝ και ΜΕΤΑΒΑΤΙΚΩΝ προγραμμάτων εξουσίας. Αν όπως γνωρίζουν οι Αμερικάνοι ο καρχαρίας δεν κινείται τότε ψοφάει..."

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  5. "Πραξικόπημα σε πραγματικό χρόνο" είναι ακριβέστερα ο τίτλος της Golinger, το νόημα όμως είναι ακριβώς ότι βρίσκεται υπό εξέλιξη.

    Υπάρχουν διαδηλώσεις σε σταθερή βάση πλέον, λόγω της οικονομικής κατάστασης που δημιουργήθηκε με την πρόκληση κάθετης πτώσης της τιμής του πετρελαίου από τις ΗΠΑ και τους συμμάχους τους.

    Και όπως διαφαίνεται και στα λινκ που έδωσα παραπάνω απ' το αρχείο του μπλογκ, οι προειδοποιήσεις δεν ήταν λίγες.

    Και στη Β. Κορέα έχουμε κλιμάκωση της Αμερικανικής επιθετικότητας.

    Μόνο την Ελλάδα αγαπάει ο Ομπάμα. Και την Κύπρο.

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    1. Για να προσθέσουμε υλικά στην σούπα:
      Venezuela: Cuban Military Personnel Return Home
      Hundreds of Cuban military personnel have reportedly left Venezuela for Cuba, according to unconfirmed reports from former Monagas state Governor Jose Briceno, Diario de Cuba reported Jan. 9.
      Λίγο ο Φιντέλ "να μην εμπιστεύεται τους Αμερικάνους αλλά...", λίγο οι BRICS που χτυπιούνται στα πρώτα τους γράμματα με το πετρέλαιο στα τάρταρα..., να περιμένουμε πως στην Ελλάδα υπάρχει σχιστολιθικό πετρέλαιο που θα μας σώσει;;;

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  6. Που να έβγαινε και ο φιλελεύθερος δηλαδή.

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